Buscar
  • Pepe Llamas

París, amor a primera vista

Actualizado: 3 abr 2020


Vista desde la Grande Roue de París

Hace algunos años atrás mi idea respecto a las ciudades con gran renombre en el mundo, me eran indiferentes, París, Roma, Londres... daahhh ¡¡¡¡ son tan famosas que pueden ser un tanto aburridas, pensaba. Las ciudades poco conocidas, de esas que cuando te las mencionan tu cerebro empieza a recorrer el mapa del mundo y no logras ubicarlas eran las que me llamaban la atención descubrir.

Error, por desconocimiento.

En mi primer viaje a Europa, por razones del costo del tickete aéreo me llevó a pisar primero la capital francesa, esa ciudad tan aclamada, y tan soñada por muchos... No era mi caso.

Después de una larga caminata una vez que bajamos el avión, y localizar las bandas donde saldrían nuestras maletas. Nos topamos con un mostrador de atención al turista, una chica rubia nos atendió en francés al principio, pero al darse cuenta de nuestra conversación en castellano cambio su idioma y comenzó a atendernos en español. Nos mostró el mapa de la ciudad y nos dio las opciones del billete de transporte para movernos dentro de la ciudad, así que nos recomendó comprar la tarjeta París Visite para uso de tres días, que incluyera las cinco zonas y poder movernos a los puntos de interés no tan céntricos como Versailles y también, tomar el tren desde el aeropuerto Charles de Gaulle hasta el centro de la capital. Recorrido de no menos de una hora hasta el hotel entre RER y metro, logramos llegar al hotel.

Una vez que dejamos el equipaje en el hotel nos dispusimos a comenzar con el recorrido de la ciudad... un poco de frío. Era marzo y el invierno aún hacía de las suyas.

Recuerdo el momento que salimos del metro, escogimos una estación cercana a Notre Dame y de ahí comenzar el recorrido, mi primera impresión de la ciudad de París, fue el quedarme impactado, de esas sensaciones de haber encontrado el amor a primera vista. Y hasta la fecha, el regresar o pensar que debo volver a esa ciudad, me emociona. Es de esos gustos culposos que quieres hacerlo una y otra vez.

1. Visitando Notre Dame.

Una vez saliendo de la estación del metro, no más de dos cuadras un poco extensas me llevaron a la Catedral de Notre Dame, la entrada no tiene costo, solo hay que hacer una pequeña o larga fila, depende como esté el día. Pero no te apures, esta avanza rápido. Y sí tarda un poco, aprovecha para apreciarla y trata de localizar una de las muchas gárgolas o también llamadas quimeras que están en la parte alta.

Fachada principal de Notre Dame

Como consejo, para entrar a un museo o recinto turístico en Europa, no permiten los grandes bolsos o mochilas, así que toma tus precauciones y procura cargar lo menos posible, lo recomendable es algo pequeño que puedas traer tus artículos básico contigo, así como tu pasaporte y una botella pequeña de agua para que siempre estés hidratado.

Toma tu tiempo para apreciar la catedral en su interior, existen en la entrada visitas guiadas que puedes pagar por si quieres una explicación más a detalle. Del lado izquierdo casi al fondo,podrás encontrar el altar a la virgen de Guadalupe, que para muchos de los mexicanos es un icono representativo de nuestra nación. Puedes prender tu velita, y recuerda dejar el pago de un euro.

Datos importante: aquí se llevó la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y la coronación de Enrique VI de Inglaterra.

En la explanada, justo afuera de la Notre Dame, hay unas pequeñas pilares donde puedes subirte y tomarte una foto increíble.

Localiza la estrella de bronce que está en esta misma explanada, llamada el "Punto Cero" o "Point Zéro", es considerado el centro de París, y de ahí se toman las distancias a cualquier punto.

"Punto Cero" "Altar de la Virgen de Guadalupe en Notre Dame"

2. Barrio Latino o Latin Quartier

Justo a un costado de Notre Dame, cruzando el puente sobre el Sena, se localiza la entrada a este precioso barrio que rodea la Universidad de la Sorbona; conocido como barrio latino debido que los estudiantes que aquí habitaban se comunicaban entre ellos solamente en latín. Mi recomendación es hacer una visita de un par de horas, caminar por su estrechas calles, donde de seguro se te antojará entrar a comprar chocolates, o bien tomarte una cerveza en uno de sus muchos restaurantes y pequeños y pintorescos bares. Yo compré chocolates que para traer a México y como souvenir, la verdad es que me los comí todos, y ningún chocolate llegó acá.

Ya de paso, date una vuelta por las afueras de la Universidad de la Sorbona, una de las más antiguas, importantes y de mayor renombre en el mundo, fundada en 1257, y que entre sus célebres profesores han tenido a Louis Pasteur, Lavoisier y Victor Hugo por tan solo mencionar a algunos.

3. Jardines de Luxemburgo

A un par de cuadras a pie del barrio latino, llegarás a este maravilloso lugar de nombre Jardines de Luxemburgo, es un amplio espacio público, donde también está ubicado el Senado Francés; ya me habían hablado de este lugar, ahora lo considero como de esos lugares obligatorios que hay que visitar cuando estés en París y necesites un momento para descansar, relajarte y llenarte de imágenes agradables para el recuerdo.

Puedes encontrarte con diferentes actividades públicas dependiendo la época del año, como musicales, talleres lúdicos infantiles, etc... pero como turista, puedes recorrerlo con sus hermosos jardines repletos de flores de muchos colores, o bien sentarte a descansar en su restaurante que tiene espacios techados y bajo los árboles y disfrutar de una copa de vino con un Quiche Lorraine como lo hice yo, y la verdad fue reconfortante, no tan barato, pero para ser París está bien, algo así como veinte euros.

4. Montmartre

Ya un poco alejado trasladándote en metro se llega en unos veinte minutos a la zona de Montmartre, sin duda también un barrio que se disfruta; en el día recorrer su calles un tanto inclinadas, buenas para marcar pierna, pero con esas tiendas de curiosidades, objetos de diseño, galerías de arte, etc. Quizá puedas encontrarte algún souvenir. Barrio de visita obligada si quieres tomarte la foto del Moulin Rouge, aunque para muchos al visitarlo dicen.. ¿es esto el famoso Molino Rojo?, pues sí, pero su pintoresca y famosa imagen valen la pena para una selfie.

Como recomendación para seguir comiendo, es probar algo callejero, y es que por esa misma calle a unos pasos hay un puesto pequeño de típicas crepas parisinas, realmente deliciosas, y por tan solo unos poquitos euros entre tres y cinco depende el relleno que pidas, disfrutarás de algo muy francés, las hay dulces y saladas.

Se me había olvidado comentar que en el hotel o en las estaciones del metro puedes encontrar mapas turísticos de la ciudad que son de bolsillo y bastante útiles para no perdernos, y así ubicar las atracciones más importante y las líneas del metro que puedan transportarnos. Y de gran utilidad, el uso del GPS del móvil.

Y es que a unas cuantas cuadritas, caminando, puedes tomar el funicular, el París-Viste lo incluye o bien puedes decidir subir caminando (no lo recomiendo), y es que a lo alto se encuentra una hermosa iglesia llamada Sacré Cœur, o en español como Basílica del Sagrado Corazón, y aprovechar una hermosa vista de la ciudad desde los alto, desde dónde podrás apreciar a lo lejos la famosa Torre Eiffel; a un costado, exactamente a la vuelta, rodeando la basílica, vas a encontrar la Place du Tertre, famosa por concentrar pintores y retratistas que ofertan sus obras de arte, y es que aquí donde famoso pintores antes de tener un gran renombre como Salvador Dalí o Picasso vivieron.

5. Recorrido por el Río Sena, París de noche.

Sin duda, unas de las atracciones más llamativas por los turistas, y que recomiendo no perdérsela, es recorrer París de noche, ya sea en los típicos recorridos en autobús turístico o en un Batobús, este último es una pequeña embarcación que se puede tomar justo frente a la Torre Eiffel, la duración es de aproximadamente 2 horas, pero depende el servicios contratado el tiempo y las actividades pueden variar.

En mi caso, decidí junto con mis amigos hacer el recorrido de noche que incluía la cena y varias copas de vino francés; la reservación la hicimos con tiempo, y elegimos de las mesas centrales ya que eran las de mejor precio, algo así como cien euros por persona, ya que las mesas laterales andaban algo así como dos ciento euros. La reserva pide que llegues vestido semi-formal, no mezclilla y no tenis; realmente la velada lo vale.

Aunque bastante cansados, llegamos al embarcadero para tomar el servicio, que casi nos dejaba... pero corrimos. La cena es rica, en tres tiempo con postre incluido, y dos vinos diferentes. La espectacular visita se fue tornando cada vez más agradable, pues había una pequeña orquesta en vivo que amenizó la cena, con canciones la mayoría en inglés, bastante románticas. Nos percatamos que la mayoría de los comensales eran parejas en plan cena-romántica, pero también había familias, y nosotros como grupo de amigos. Así que a disfrutar...

La velada se vuelve agradable pues el recorrido es a lo largo del Río Sena, se atraviesan puentes bellamente iluminados, y a los costados, edificios emblemáticos de Francia, entre ellos Notre Dame, Museo d'Orsay, Estatua de la Libertad y por su puesto la Gran Torre Eiffel. Que no dejó de sorprendernos, pues al finalizar el recorrido y comenzamos a desembarcar el batobús, la Torre tuvo un lapso de luces titilantes que dejan boquiabierta al que la mira, con esa majestuosidad que impone.

6. La estrella de la visita a París.

Para cerrar la visita a París o para empezarla también, estar en los pies de la imponente Torre Eiffel es sin duda parte de la experiencia que buscamos al ir a esta ciudad; admirarla de día o de noche; mi recomendación es para una buena foto, irte a Trocadero, que es la parte justo frente de la torre, atravesando el río Sena. Aquí puedes sacar las mejores fotografías con esta señora de fondo. Y ya sí lo prefieres, hacer un pick-nick en campo marte, justo atrás de


140 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
logo word_edited.png